Incalculable cifra de dinero público para una empresa privada

En sus comienzos, el fútbol representaba un aspecto ocioso de la sociedad en que los obreros de una industria jugaban contra los trabajadores de otra. Así, la identificación futbolística no reunía una identidad partidista, como ahora, sino más bien una afinidad social, urbana, representada por el entorno de trabajo. Hoy en día además de comerse gran parte del erario público sin nada a cambio es un arma más de las campañas electorales del partido que gobierna.

En términos generales hay cuatro grandes orígenes para el dinero del CD Leganés S.A.: los derechos televisivos, los espónsores y actividades comerciales, la venta de entradas, abonos y el ingreso desde la UEFA por rendimiento deportivo. A estos cuatro, claro, habría que añadir otros dos, como la venta de activos-jugadores- y la venta de su patrimonio en bolsa.

A todo esto, el CD Leganés añade la partida “Otros”, el dinero público cuyo origen son las arcas municipales, arcas que se nutren a través de impuestos directos: Impuesto Actividades Económicas (IAE); Impuesto Bienes Inmuebles (IBI); Impuesto Vehículos Tracción Mecánica (IVTM) Impuesto Incremento del valor de los terrenos (Plusvalía); Tasas Municipales; e impuestos indirectos (IRPF, IVA, ICIO) entre otros.

Esos impuestos que obligatoriamente la ciudadanía y empresas residentes en Leganés pagamos son o deberían ser en su totalidad para la inversión y gasto público que genera y precisa la localidad y su ciudadanía.

Gastos sanitarios como los que genera el Centro de Atención a la Drogodependencia cuyas plazas sanitarias siguen sin cubrirse; educativos como las Escuelas Infantiles y la Escuela Conservatorio con continuos déficits de personal y de mantenimiento de instalaciones; culturales y recreativos como los destinados a construir y mantener Centros Cívicos y Bibliotecas, parques, jardines, instalaciones deportivas. Gastos en seguridad para costear la policía municipal y los bomberos, que para evitarlos cedemos la gestión de un servicio municipal de más de 40 años a la Comunidad de Madrid. Prestaciones y ayudas de carácter social, becas de libros, comedor, ayudas alquiler social, pobreza energética, Ayuda a Domicilio, Teleasistencia, necesidades primarias que el Ayuntamiento no logra cubrir en su totalidad. Gastos destinados a la construcción y mantenimiento de la vía pública, asfaltado, recogida de basuras…y un largo etcétera que no debería estar subordinado su gasto o inversión a las exigencias de una empresa privada como el Club Deportivo Leganés.

En esta legislatura, el Equipo de Gobierno, ha hecho oídos sordos a las necesidades de los barrios y ciudadanía, muy al contrario de como ha actuado con la Sociedad Anónima CD Leganés, facilitando a costa de dinero y patrimonio público las necesidades que el Club tenía al ascender a primera división y que son cubiertos en gran parte con dinero y patrimonio público.

Y uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es a una administración demasiado grande, a pesar de ser local y sobretodo opaca, que no ayuda a que los pagadores de impuestos sepan y sigan de cerca el uso que se hace de sus recursos. El Equipo de Gobierno con su política oscurantista contribuye a ello, negando y no publicando el gasto desproporcionado de los suministros de luz, agua y gas del Estadio e instalaciones cuyo uso hace en exclusividad el primer equipo de Leganés, camuflando los gastos de limpieza, seguridad, obras, pintura… que también abonamos entre todas y todos, ocultando los beneficios que daría a la ciudadanía el alquiler y pago de suministros del estadio por parte de la empresa privada,  que con su ahorro se permite invertir en bolsa; cediendo el patrimonio municipal a través de convenios lucrativos para la sociedad mercantil y muy poco provechosos para la ciudadanía en general.

Debemos preguntarnos cuántas instalaciones y recursos deportivos, cuántos equipos municipales de categorías base podrían beneficiarse con todo el dinero que hemos perdido y perdemos a costa del primer equipo del CD Leganés. Cuántas estructuras de cantera de fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol, atletismo, tenis…podrían haberse animado y cobrado vida con ese dinero. Sin contar con lo que se podría ampliar en políticas y servicios públicos como los de educación, sanidad, atención a las personas dependientes, mayores e infancia. El fútbol de primera en Leganés parece un alumno aventajado y forman parte sistémica de los fundamentos del capitalismo líquido de nuestra época.

Lamentablemente, los trasvases de dinero público a empresas privadas no son algo nuevo en nuestro país, en nuestra comunidad ni en nuestro municipio. Pero supone un gran agravio cuando éste se destina a un club deportivo y los apóstoles del neoliberalismo apelan al sentimiento, a la afición, al símbolo, a la emoción y a la transcendía de la gloria deportiva (todos ellos de escaso valor y beneficio económico para el municipio, pero de gran transcendencia mediática para Santiago Llorente) para justificar el hecho de que el dinero de todos y todas sea destinado a una empresa deportiva que han hecho de la especulación y el chanchullo su bandera en medio de una época de crisis y recortes presupuestarios generalizados.

Debemos dejar de lamentarnos y apostar por políticas valientes que antepongan las necesidades de la ciudadanía a los intereses de una minoría privilegiada.

                                                                                                                             Mercedes Condés Obón
Concejala no adscrita de Ganar Leganés

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